Manantial Radio
Internacional

Rusia condiciona fin de la guerra a que Europa se doblegue

Las familias se quiebran en la huida. Niños y mujeres pueden salir de Ucrania, pero los hombres de 18 a 60 años tienen que quedarse y enlistarse para la guerra.

El alto el fuego para la evacuación de civiles es inestable y el futuro del país, una incógnita. En 10 días de enfrentamientos, más de 1,2 millones de personas abandonaron el país, huyendo por las fronteras que conectan con Polonia, Rumania y Moldavia, donde les espera la promesa de acogida de la Unión Europea.

Ya corre el día 10 del conflicto por la invasión ordenada por Vladimir Putin a su vecino, un exhermano de la Unión Soviética que declaró su independencia en 1991 con el fin de la Guerra Fría y la disolución de la URSS, pero que ahora Moscú quiere volver a conquistar en nombre de la “paz”.

Naciones Unidas ha contado 331 civiles muertos, pero dice que pueden ser más. Los números son imprecisos y la brecha en los datos se ahonda al revisar los datos que publica el gobierno de Volodimir Zelensky, que detalla que 2.000 ciudadanos han fallecido desde el 24 de febrero, cuando comenzó la incursión militar.

De ese número, 28 corresponden a asesinatos de menores de edad, y otros 64 pequeños han resultado heridos.

De acuerdo con el Pentágono, desde la incursión de las tropas del Kremlin al menos 480 misiles han sido detonados en territorio ucraniano, en áreas militares, civiles y hasta en dos plantas nucleares, la más reciente en la madrugada del viernes (hora de Kiev) en la central de Zaporiyia, la más grande de Europa.

Mientras el mundo espera la próxima jornada de conversaciones entre delegados de Ucrania y Rusia, que se llevará a cabo a comienzos de la próxima semana, los canales diplomáticos siguen activos buscando una resolución al conflicto, pero los intentos son fallidos.

Un ejemplo es el encuentro que tuvo el viernes el canciller alemán, Olaf Scholz, con su par ruso para intentar mediar en la guerra, pero no lo consiguió. Por el contrario, se topó con otra respuesta tajante del Kremlin.Diálogo estéril“Rusia está abierta al diálogo con la parte ucraniana y con quienes quieran la paz, pero a condición de que todas las demandas rusas sean satisfechas”, le indicó Putin a Scholz.

En ese inventario de demandas está el desarme total de Ucrania, que prometa que jamás se unirá a la OTAN y a la Unión Europea y que acepte la soberanía rusa en Crimea –la península que se anexionó Putin en 2014– y Donbás, la región en la que el Kremlin respaldó a los grupos armados prorrusos.

Con 69 años, de los que 23 ha estado en el poder como presidente o primer ministro, Putin es el centro de la discordia internacional. Las sanciones contra él, su gobierno y amigos oligarcas intentan cercarlo, pero el mandatario se niega a detener las tropas y arrincona a Kiev, la capital.

Vladimir Putin solo escucha sus propios argumentos. Prueba de ello es que bloqueó el acceso a Twitter y Facebook desde Rusia, detuvo a más de 8.000 personas por protestar contra la invasión, cercó la plaza principal de Moscú para evitar más manifestaciones y anunció penas de hasta 15 años de prisión para quienes divulguen “desinformación” sobre el Ejército.

En el otro frente, Volodimir Zelenski insiste en que necesita más apoyo de Occidente, a lo que los aliados responden con dinero y armas, pero no con sus soldados. Zelenski había reclamado a la OTAN crear una zona de exclusión aérea, pero la Alianza Trasatlántica rechazó tomar esa medida.

En medio de todo, la negativa evita que se agrave el conflicto porque aceptar esa iniciativa implicaría que la OTAN movilice a sus tropas y aviones para derribar aeronaves rusas que intentan pasar por el espacio aéreo de Ucrania.

En palabras de Jens Stoltenberg, “si hacemos eso, acabaremos teniendo algo que puede convertirse en una guerra total en Europa, envolviendo a muchos otros países y causando mucho más sufrimiento humano”. A diez días de la guerra, Ucrania se desangra y los misiles –de ambos bandos– siguen apuntando.

FUENTE EL COLOMBIANO