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Internacional

Con pesimismo inicia diálogo venezolano

La delegación de Nicolás Maduro estará liderada por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez. 

Venezuela comienza este viernes un intento, otro más, por retar el status quo en el que se ha enquistado su realidad. Delegados del gobierno de Nicolás Maduro y de la oposición se encuentran en México para iniciar unas negociaciones que tendrán primero que vencer al escepticismo. Los protagonistas del proceso cargan a cuestas el fracaso de acercamientos similares; y la presión porque el que recién empieza tuerza la historia y permita una rendija de luz en el día a día de 28 millones de venezolanos.

La incredulidad se puede cifrar. A pocas horas del inicio de la negociación, Datincorp, una firma de estudios diagnósticos que opera desde 1985, reveló que el 50,6 % de la población está de acuerdo con el proceso de diálogo. En contraste, un 39,6 % no cree en él. Las razones que sustentan la esperanza son tantas como las que auguran el fracaso. Por lo menos en tres ocasiones en los últimos 6 años el chavismo y la oposición se han sentado a hablar. En todas ellas el intento se ha descarrilado.

Primero fue en 2016, cuando unas negociaciones impulsadas por El Vaticano terminaron incluso antes de que se instalaran formalmente. La crisis política desatada por la decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) de paralizar el referéndum revocatorio contra Maduro acabó la esperanza. Se procuró de nuevo en 2018 en Santo Domingo, una oportunidad que también encalló después de que las partes no lograran consensuar una fecha para las elecciones presidenciales, unas que finalmente se llevarían a cabo en mayo de ese año y que Maduro ganaría con el rechazo de la comunidad internacional a su reconocimiento.

La última mesa de negociaciones inició y fracasó a finales de 2019, ya con la mediación de Noruega (que repite en esta ocasión) y con Juan Guaidó reconocido por un amplio grupo de países como el presidente legítimo de Venezuela. Las razones que explican este y los anteriores fallos se repiten en el proceso que recién empieza: el choque de las condiciones con las que tanto oposición como oficialismo llegan a la mesa.

Si bien solo hasta la instalación de las negociaciones se conocerá una agenda oficial, se prevé que los primeros pedirán adelantar las elecciones presidenciales (que serán, según la Constitución, para 2024); el reinicio del referéndum revocatorio contra Maduro; observación electoral y la liberación de los presos políticos; los segundos exigirán el fin de las sanciones internacionales que pesan sobre ellos y su reconocimiento como el gobierno de Venezuela.

FUENTE EL COLOMBIANO