Una jornada negra para el empleo: grandes empresas anuncian más de 4.000 despidos

La disrupción de la tecnología causa estragos en el tejido empresarial español en un intento de adaptación a las nuevas tendencias del mercado. Vodafone, que como compañía de telecomunicaciones tiene su futuro ligado a la innovación, anunció ayer un ERE que afectará a un máximo de 1.200 personas, cerca de la cuarta parte de una plantilla de en torno a 5.100 empleados. CaixaBank, cada vez más dependiente de una gestión online y menos de sus red de oficinas y cajeros físicos, constituía también ayer la mesa de negociación para otro ERE, que podría superar la cifra de 2.000 afectados. No era día para promociones como las del tecnológico Cyber Monday o las del Black Friday. Se sufría un jueves negro para la economía en el que no se podía vender más que malas noticias. El Gobierno, además, rebajó su previsión de crecimiento para el año.

Alcoa proponía también ayer el despido de dos tercios de la plantilla de su planta en Avilés, esto es, 686 personas. En paralelo, dos grupos estadounidenses como Ford y BlackRock comunicaban sendos recortes: el fabricante de coches lo llevará a cabo en Europa y la gestora de fondos da un dato global de 500 despidos. Mientras, la SEPI salía en auxilio de La Naval: asegura que recolocará en Navantia a 150 de los 177 trabajadores del astillero.

En torno a 4.000 puestos de trabajo estaban ayer amenazados, si bien el foco recaía en Vodafone, que ya sufrió un ERE en 2013 por el que se desprendió de 900 empleados y otro en 2015 que acabó con otros 1.059 puestos. En una carta enviada a sus empleados, el consejero delegado de Vodafone España, el portugués António Coimbra, justificaba este recorte por los «cambios radicales» en sus servicios. La operadora avanza hacia un «modelo organizativo más simplificado», con una relación con el cliente que en algunos casos es completamente digital -así sucede con Vodafone Bit, lanzada el pasado mes de noviembre-. En esa misiva, a la que tuvo acceso este diario, el máximo responsable en este país del operador británico calificaba la medida como «difícil pero necesaria» para «revertir la negativa evolución del negocio» a la que hacía referencia el comunicado a los medios.

Dentro de la compañía, CCOO tachó de «incomprensible» la decisión y en UGT dijeron que la «responsabilidad directa» no es de la plantilla, sino de los gestores. En esa línea, el sindicato sectorial STC cargó contra la «incapacidad demostrada y reiterada para la toma de decisiones estratégicas».

Los últimos resultados de Vodafone España, dados a conocer en noviembre, no invitaban al optimismo, pues arrojaban una caída interanual en los ingresos totales del semestre de un 3,2%. Fuentes de la empresa reconocen que no se contempla una remontada en las cuentas al menos hasta después del próximo verano. Esos datos están en consonancia con la depreciación de la marca en España, según los últimos cálculos desde la central de Londres, en los que se exponía un impacto negativo de 2.900 millones por el deterioro de sus activos en este país, dadas las condiciones económicas y comerciales. Sintomática también fue la decisión de Vodafone de renunciar al pago por el fútbol en televisión, pese a que sus rivales directos de Telefónica y Orange habían invertido en ese sentido, con la consiguiente penalización de clientes (una mengua de 98.000 abonados en el semestre tal y como se explicó en los últimos resultados). Cuando la práctica totalidad de la población tiene línea fija y móvil, a las telecos no les queda otra opción que aportar más servicios -véanse esas ofertas convergentes- o centrarse en el low cost, un escenario que deja menores ingresos por usuario y que ha visto cómo se recrudecía la competencia en el último año, a través de una inédita guerra de precios.

FUENTE EL MUNDO

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