“El problema en Hidroituango es único en el mundo”: diseñador

Integral fue la firma de ingeniería encargada de realizar los planos y especificaciones de la central hidroeléctrica de Ituango. La empresa está vinculada con el proyecto desde hace 40 años y en la construcción de la megaobra tiene la labor de asesorar y acomodar el diseño a las realidades de campo.

Luis Fernando Restrepo Vélez, gerente de Infraestructura y Minería de Integral, en diálogo con EL COLOMBIANO, atendió interrogantes sobre el riesgo geológico de la zona, las razones del taponamiento de los túneles de desviación, la estabilidad de la presa y el futuro de la casa de máquinas.

¿Entre el diseño y la construcción, hubo cambios estructurales en el proyecto?

“El proyecto, en términos generales, se construye como fue diseñado. Es normal que surja algún cambio en estructuras menores, pero básicamente está construido como fue diseñado”.

¿Cómo se determinó el riesgo geológico en la zona?

“El proyecto lleva en estudio muchos años. En la década del 70, ISA contrató una empresa norteamericana. Vinieron a Colombia, hicieron varios estudios, entre ellos, todo el estudio geológico del Noroccidente colombiano, que ha sido la referencia básica de la geología en Colombia. Desde esa década se conocía la geología, la geomorfología, las fallas principales y los grandes deslizamientos que se presentaron en tiempos geológicos. Por esa misma época se instaló una red sismológica para estudiar la actividad sísmica y se hicieron perforaciones para conocer detalles de las rocas. En 2009 se hizo una nueva campaña de perforaciones, se montó una nueva red sismológica y durante la construcción se hicieron más perforaciones. Se complementaron las galerías exploratorias. En los últimos 40 años se ha tenido pleno conocimiento de la condición geológica”.

Históricamente, ¿cuál ha sido la situación geológica de la zona del proyecto?

“La empresa norteamericana hizo dataciones, con la técnica del carbono 14, y establecieron que los deslizamientos ocurrieron hace más de 1.000 años, quizá 2.000 años. En tiempos geológicos, en la cordillera se presentaron megadeslizamientos pero todos ellos son movimientos muy antiguos y, que en los estudios realizados, se muestra que la única posibilidad de que eso se mueva es con grandes terremotos. (…) En la cordillera también hay deslizamientos superficiales pero son como cualquiera de los que ocurre a lo largo de la geografía colombiana, básicamente, son capas del suelo que se deslizan en puntos específicos. El proyecto se localizó en una zona en la que los estudios mostraban que estaba libre de problemas. Los estudios del 70, como otros de 1998, como los más recientes, mostraban que el sitio de la presa era una selección correcta porque no había evidencias de desplazamientos, ni recientes ni antiguos”.

¿El proyecto está sobre dos fallas geológicas?

“Efectivamente por el proyecto cruzan dos fallas geológicas que se llaman Mellizo y Tocayo. En general, una falla es un fracturamiento de la roca. Cuando a uno se la mencionan uno cree que una falla produce terremotos, pero no todas tienen esa capacidad. Tocayo y Mellizo son fallas cortas que no tienen ese potencial de afectación sísmica”.

Si había tantos estudios, ¿por qué ocurrió la falla que obstruyó la galería auxiliar el 28 y el 30 de abril?

“Justamente por eso se ha dicho que fue un hecho imprevisto, porque a pesar de tantos estudios, de tantos expertos nacionales e internacionales, de tantas perforaciones y análisis, a pesar de haber hecho los diseños con estándares internacionales, se presentó un fenómeno de obstrucción que está en investigación. Eso nos lleva a argumentar que es imprevisto”.

¿Qué hipótesis se manejan para explicar esa falla?

“El sifón, que ya no se ve porque fue inundado, tenía una cantidad de montaña encima del túnel de 120 metros. Los asesores que han llegado a evaluar el proyecto se han sorprendido de que eso haya ocurrido, no es normal que se presente en un túnel que tenga esa cantidad de techo, como se llama técnicamente. Eso refuerza el argumento de que es algo impredecible. La hipótesis más fuerte es que se produjo algún tipo de obstrucción en el túnel, seguramente por algún colapso local. Eso creó un problema de hidráulica transitoria, es decir vórtices y supresiones internas, que comenzaron a erodar la roca hasta que se formó el sifón. Es una hipótesis que no ha sido confirmada. (…) Esa galería se encuentra taponada desde el 30 de abril, fecha en la que se formó el sifón, desde ese momento no hay flujo de agua. Se han hecho mediciones, con inspección subacuática, y se sabe que el tapón tiene 50 u 80 metros de longitud. No se puede dejar así, se harán unas perforaciones para inyectar concreto y crear un tapón”.

¿Por qué se decidió taponar los túneles de desviación sin haber terminado la presa y el vertedero?

“El proyecto tenía dos túneles de desviación, inicialmente, luego, con el retraso que tuvo el proyecto, se decidió construir un tercer túnel de desviación. En este tipo de proyecto siempre se hace un balance de los riesgos y todas las decisiones se toman basadas en esos escenarios. Para el momento del llenado del embalse, que era a finales de julio, la presa iba a estar en la cota 410 y, el proceso del embalse, de acuerdo con todos los estudios hidrológicos, iba demorar de 45 días a dos meses. Para ese momento la presa iba a estar terminada. Todos los escenarios mostraban que se podía hacer el proceso de manera segura y por eso se tomó la decisión de hacer el desvío sin que estuviera la cota terminada”.

¿Por qué se utilizaron tapones de concreto y no compuertas en los túneles?

“La práctica en el mundo es que los túneles hidráulicos se taponan con concreto. Las compuertas solo se ponen para el cierre inicial. Yo cierro esas compuertas, el túnel deja de pasar agua y después hago el tapón. Algo que han hecho ver como una irregularidad, es la práctica normal mundial”.

¿Está hoy comprometida la estabilidad de la presa?

“La estructura hasta la cota 385 fue construida con toda la técnica, con los estándares internacionales y de acuerdo al diseño original. Esa estructura, hoy, no tiene ningún tipo de compromiso”.

La polémica ha sido si el lleno prioritario de la presa, arriba de la cota 385, cumple o no con estándares. ¿Cuál es su estado?

“Por lo menos nosotros no conocemos que existan normas internacionales para construir llenos prioritarios. Decir que ese lleno no cumple normas internacionales no es preciso. Existen normas para hacer presas. Lo segundo es que uno no escoge los materiales para hacer la presa, es al contrario: con los materiales que hay en un sitio se decide que tipo de presa utilizar. Los materiales se someten a procesos industriales de clasificación, separación y humedad para someterlos a procesos constructivos. En el informe del cuerpo de ingenieros de EE. UU. y de la ONU no dice que los materiales no eran los adecuados, dice que el proceso constructivo del lleno prioritario no fue el adecuado. Eso es cierto, pero a renglón seguido reconocen que no se podía hacer algo distinto. El tiempo que había, desde que se comenzó a llenar el embalse de manera no controlada, hasta alcanzar la cota 410, no permitía construir el lleno con las mismas calidades de compactación”.

¿Qué proceso está pendiente en el lleno prioritario?

“El verano dura, históricamente, tres meses. En ese tiempo el embalse va a bajar y eso nos permitirá reforzar el lleno prioritario mediante unas inyecciones que se están haciendo para controlar filtraciones. Una vez se logre, aún en invierno, se va continuar con el realce de la presa hasta la cota de diseño que es la 435. Para lograrlo, se van a construir barreras impermeables en la parte superior de la presa, que están en proceso de diseño”.

¿La casa de máquinas estaba preparada para soportar las presiones a las que está siendo sometida en este momento?

“No. Las presas se diseñan para que funcionen como presas, pero las casas de máquinas no se diseñan para que operen como vertederos. Ni esta casa de máquinas, ni ninguna en el mundo, se diseña para ser inundada o trabaje a presión. Eso no estaba previsto en el diseño ni típicamente se debía prever. (…) Hay elementos técnicos de juicio que nos permiten inferir ciertas cosas, por ejemplo, lleva casi un mes saliendo agua por las descargas uno y dos, de manera ininterrumpida, sin mostrar signos de deterioro. Eso indica, que al menos, las conducciones norte están en buen estado. El agua dejó de fluir por la descarga tres, conectada con la almenara sur, lo que indica que algo debió haber pasado allá. Hay elementos que permiten tener optimismo de que hoy el daño no es tan grande y que eso haga inviable el proyecto. Pero solo se sabrá cuando se desinunde casa de máquinas”.

¿Cuál es el cronograma que tienen hasta retomar el control del proyecto?

“Hay unas expectativas de que al final del periodo seco, terminando septiembre, ya el lleno prioritario esté inyectado y reforzado, en la cota 418. En ese momento tendríamos una presa que opere en condiciones de suficiente tranquilidad. El vertedero está listo hace cinco días. La incógnita está en la casa de máquinas, todavía no sabemos si durante el verano, cuando el agua baje, será posible cerrar las compuertas. Si fuera posible cerrarlas, sería el escenario más corto porque permitiría vaciar la casa de máquinas e inspeccionarla”.

¿Qué conclusiones se pueden sacar hasta ahora?
“Desde el momento que se generó la emergencia, EPM nos dijo que consiguiéramos los expertos que hubieran vivido la misma experiencia en el mundo. Para sorpresa, a la fecha no hemos conseguido expertos que hayan tenido una experiencia si quiera parecida. Algunos han vivido obstrucciones de túneles, algunos han terminado presas en condiciones de emergencias, algunos han enfrentado problemas de estabilidad. Pero un proyecto con tantos elementos mezclados ha sido difícil. El problema actual en Hidroituango es único en el mundo. También se da uno cuenta de que el nivel de ingeniería colombiana es muy buena”.

Fuente El COLOMBIANO

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