Colombia no avanza en competitividad, según el IMD

La competitividad es una herramienta y objetivo de la política económica; así lo define Arturo Bris, director del IMD World Competitiveness Center (ver Para Saber más). Y en esta materia, Colombia no pasa el año.

Su comportamiento ha sido descendente, entre 63 economías evaluadas, el país ocupa el puesto 58, después de un camino a la baja: en 2014, ocupaba el lugar 51 y en 2017, el 54. Además “es la peor posición desde que existen registros del indicador”, señaló Rosario Córdoba, presidenta del Consejo Privado de Competitividad (CPC).

Los desafíos que plantea el reporte están en cinco puntos fundamentales: incrementar la productividad, mejorar el esquema de subsidios (específicamente en el público que se busca impactar), estimular los negocios del agro y buscar nuevos sectores para potenciar el crecimiento, implementar más rápidamente los programas de posconflicto y fortalecer las finanzas públicas.

Este derrotero no es nada fácil, si se plantea como tareas estructurales, que mucho se repiten en la historia y de las que pocos resultados se tienen en las mediciones.

“Es decepcionante ver cómo en las mediciones de competitividad, incluida la del IMD y el Foro Económico Mundial (FEM), se habla de la pérdida de competitividad del país”, dijo Juan Felipe Mejía, decano de la Facultad de Economía de la Universidad Eafit.

Algunos críticos de las mediciones le echan la culpa a la metodología, pero de acuerdo con el académico, esto no debería impactar pues “tiene en cuenta variables objetivas y algunas otras de percepción”.

“Lo que sí es cierto es que el IMD mide al país con economías más avanzadas y una proporción pequeña de territorios parecidos”, aseguró Saúl Pineda, director del Centro de Pensamiento en Estrategias Competitivas (Cepec), de la Universidad del Rosario.

De hecho, en la versión 30, se destaca como ejemplos en competitividad: Estados Unidos, Hong Kong, Singapur, Países Bajos y Suiza, países que ocupan los cinco primeros lugares.

En las Américas, Colombia tiene el puesto 7 entre nueve economías solo sobrepasando a Brasil y Venezuela, el vecino es el último de la tabla general (ver gráfico).

Ojo a la economía

El desempeño económico tuvo el descenso más profundo (del 41 al 51), en el último año, principalmente por la economía doméstica (pasó del puesto 45 al 55), el empleo (descendió del 35 al 44), y los precios (con un cambio del puesto 10 a 27).

“Esto ocurrió porque en 2017 se observaron incrementos en el índice del costo de vida (a pesar de una menor inflación) y en el desempleo de largo plazo (que llegó al 1,2%). Adicionalmente, porque el crecimiento real del PIB per cápita se desaceleró a 0,65% anual”, agregó Córdoba.

En términos puntuales, mientras en 2014, la economía colombiana creció a un ritmo del 4 %, el año pasado solo lo pudo hacer al 1,8 %. En esta desaceleración ha tenido un papel protagónico el mal momento de los precios de los commodities, al menos en el último año, así como de la industria manufacturera, que el año pasado tuvo cifras negativas, y cerró en una contracción de 1 %.

En una charla anterior con EL COLOMBIANO, el Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, reconoció la necesidad de diversificación de la economía, pues al depender mucho de un sector, se generan vulnerabilidades. “Se equivocan quienes dicen que para diversificar la economía debemos prescindir del petróleo, tenemos que contar con él y con otras cosas”, dijo.

Eficiencia del Gobierno

Un manto de preocupación sale del escalafón que evalúa este aspecto. El IMD pone a Colombia en el puesto 58 de 63 países. ¿Por qué? en lo que peor le va es en el marco social, legislación empresarial y en el panorama institucional.

La entidad reseña que el resultado del país se debe al “incremento de la burocracia para la creación de empresa y la mala percepción en términos de gobernabilidad y el aumento en los impuestos”.

Desde el punto de vista de Pineda “la corrupción, la incapacidad del gasto público para mejorar la justicia, y los índices de desigualdad del país son los indicadores que están castigado la medición”.

También es fundamental trabajar en los impuestos corporativos, la evasión y en la incidencia del contrabando en la economía.

Un aspecto importante reseña Córdoba a la luz del análisis “el IMD incorpora en sus cálculos un aumento de la tasa impositiva de renta para empresas del 25% en 2016 al 34% en 2017”, afirmó Córdoba. Según explicó la presidente del CPC “esto no es correcto, pues se debe a que en la reforma se consolidó en 2017 la tasa de renta y el CREE en un único impuesto de renta del 34% (más una sobretasa). No necesariamente implica un incremento real en la tasa de tributación de renta a empresas”.

Infraestructura

Las vías de cuarta generación son la gran promesa de activación económica, pero los cierres financieros han impedido que esta actividad deje su derrama económica.

De hecho, la construcción fue el sector que más se desaceleró en el primer trimestre de este año (-8,2 %), y al cierre de 2017, el indicador presentó un leve incremento de 0,7 %.

En este aspecto hay una suerte de estancamiento, con avances menores. Es importante aclarar que la medición no solo se enfoca en infraestructura física (obras civiles, edificaciones o de tecnología), sino aspectos como educación y ciencia. “Aún hay problemas identificados en la calidad y el bilingüismo”, señaló Pineda.

¿Y las empresas qué?

Colombia cayó del puesto 53 a 56 en el último año. A los analistas les preocupa que la productividad y eficiencia empresarial está en el peor lugar, ocupa la posición 61 entre 63 países (junto al marco social), con bajos índices de productividad agregada, en industria y en servicios”, señaló Córdoba.

La baja productividad, de acuerdo con Pineda, pasa por una zona de confort de los empresarios en una economía que se cree “es abierta”, pero es protegida, lo que implica un “empresariado adormecido”.

Pero no todo es así, las empresas que ganan en competitividad, usualmente se encuentran con un marco legal ajeno a la actividad y frena este objetivo. Así se da un escenario para poca innovación efectiva.

Para Mejía, hay que mejorar significativamente la relación entre universidad, empresa y estado para generar una alianza que permita fomentar la competitividad en un marco de diversificación.

“Hay una necesidad de generar una política de transformación productiva efectiva, con base en ventajas comparativas, donde haya instituciones eficientes, no trabas al comercio y se potencien nuevos sectores en poco tiempo”, concluyó el decano de Eafit.

Finalmente, esta es una hoja de ruta para un nuevo gobierno que encuentra retrocesos en competitividad para fortalecer el sistema nacional en este aspecto y se recupere el dinamismo económico.

La competitividad es una herramienta y objetivo de la política económica; así lo define Arturo Bris, director del IMD World Competitiveness Center (ver Para Saber más). Y en esta materia, Colombia no pasa el año.

Su comportamiento ha sido descendente, entre 63 economías evaluadas, el país ocupa el puesto 58, después de un camino a la baja: en 2014, ocupaba el lugar 51 y en 2017, el 54. Además “es la peor posición desde que existen registros del indicador”, señaló Rosario Córdoba, presidenta del Consejo Privado de Competitividad (CPC).

Los desafíos que plantea el reporte están en cinco puntos fundamentales: incrementar la productividad, mejorar el esquema de subsidios (específicamente en el público que se busca impactar), estimular los negocios del agro y buscar nuevos sectores para potenciar el crecimiento, implementar más rápidamente los programas de posconflicto y fortalecer las finanzas públicas.

Este derrotero no es nada fácil, si se plantea como tareas estructurales, que mucho se repiten en la historia y de las que pocos resultados se tienen en las mediciones.

“Es decepcionante ver cómo en las mediciones de competitividad, incluida la del IMD y el Foro Económico Mundial (FEM), se habla de la pérdida de competitividad del país”, dijo Juan Felipe Mejía, decano de la Facultad de Economía de la Universidad Eafit.

Algunos críticos de las mediciones le echan la culpa a la metodología, pero de acuerdo con el académico, esto no debería impactar pues “tiene en cuenta variables objetivas y algunas otras de percepción”.

“Lo que sí es cierto es que el IMD mide al país con economías más avanzadas y una proporción pequeña de territorios parecidos”, aseguró Saúl Pineda, director del Centro de Pensamiento en Estrategias Competitivas (Cepec), de la Universidad del Rosario.

De hecho, en la versión 30, se destaca como ejemplos en competitividad: Estados Unidos, Hong Kong, Singapur, Países Bajos y Suiza, países que ocupan los cinco primeros lugares.

En las Américas, Colombia tiene el puesto 7 entre nueve economías solo sobrepasando a Brasil y Venezuela, el vecino es el último de la tabla general (ver gráfico).

Ojo a la economía

El desempeño económico tuvo el descenso más profundo (del 41 al 51), en el último año, principalmente por la economía doméstica (pasó del puesto 45 al 55), el empleo (descendió del 35 al 44), y los precios (con un cambio del puesto 10 a 27).

“Esto ocurrió porque en 2017 se observaron incrementos en el índice del costo de vida (a pesar de una menor inflación) y en el desempleo de largo plazo (que llegó al 1,2%). Adicionalmente, porque el crecimiento real del PIB per cápita se desaceleró a 0,65% anual”, agregó Córdoba.

En términos puntuales, mientras en 2014, la economía colombiana creció a un ritmo del 4 %, el año pasado solo lo pudo hacer al 1,8 %. En esta desaceleración ha tenido un papel protagónico el mal momento de los precios de los commodities, al menos en el último año, así como de la industria manufacturera, que el año pasado tuvo cifras negativas, y cerró en una contracción de 1 %.

En una charla anterior con EL COLOMBIANO, el Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, reconoció la necesidad de diversificación de la economía, pues al depender mucho de un sector, se generan vulnerabilidades. “Se equivocan quienes dicen que para diversificar la economía debemos prescindir del petróleo, tenemos que contar con él y con otras cosas”, dijo.

Eficiencia del Gobierno

Un manto de preocupación sale del escalafón que evalúa este aspecto. El IMD pone a Colombia en el puesto 58 de 63 países. ¿Por qué? en lo que peor le va es en el marco social, legislación empresarial y en el panorama institucional.

La entidad reseña que el resultado del país se debe al “incremento de la burocracia para la creación de empresa y la mala percepción en términos de gobernabilidad y el aumento en los impuestos”.

Desde el punto de vista de Pineda “la corrupción, la incapacidad del gasto público para mejorar la justicia, y los índices de desigualdad del país son los indicadores que están castigado la medición”.

También es fundamental trabajar en los impuestos corporativos, la evasión y en la incidencia del contrabando en la economía.

Un aspecto importante reseña Córdoba a la luz del análisis “el IMD incorpora en sus cálculos un aumento de la tasa impositiva de renta para empresas del 25% en 2016 al 34% en 2017”, afirmó Córdoba. Según explicó la presidente del CPC “esto no es correcto, pues se debe a que en la reforma se consolidó en 2017 la tasa de renta y el CREE en un único impuesto de renta del 34% (más una sobretasa). No necesariamente implica un incremento real en la tasa de tributación de renta a empresas”.

Infraestructura

Las vías de cuarta generación son la gran promesa de activación económica, pero los cierres financieros han impedido que esta actividad deje su derrama económica.

De hecho, la construcción fue el sector que más se desaceleró en el primer trimestre de este año (-8,2 %), y al cierre de 2017, el indicador presentó una leve disminución de 0,7 %.

En este aspecto hay una suerte de estancamiento, con avances menores. Es importante aclarar que la medición no solo se enfoca en infraestructura física (obras civiles, edificaciones o de tecnología), sino aspectos como educación y ciencia. “Aún hay problemas identificados en la calidad y el bilingüismo”, señaló Pineda.

¿Y las empresas qué?

Colombia cayó del puesto 53 a 56 en el último año. A los analistas les preocupa que la productividad y eficiencia empresarial está en el peor lugar, ocupa la posición 61 entre 63 países (junto al marco social), con bajos índices de productividad agregada, en industria y en servicios”, señaló Córdoba.

La baja productividad, de acuerdo con Pineda, pasa por una zona de confort de los empresarios en una economía que se cree “es abierta”, pero es protegida, lo que implica un “empresariado adormecido”.

Pero no todo es así, las empresas que ganan en competitividad, usualmente se encuentran con un marco legal ajeno a la actividad y frena este objetivo. Así se da un escenario para poca innovación efectiva.

Para Mejía, hay que mejorar significativamente la relación entre universidad, empresa y estado para generar una alianza que permita fomentar la competitividad en un marco de diversificación.

“Hay una necesidad de generar una política de transformación productiva efectiva, con base en ventajas comparativas, donde haya instituciones eficientes, no trabas al comercio y se potencien nuevos sectores en poco tiempo”, concluyó el decano de Eafit.

Finalmente, esta es una hoja de ruta para un nuevo gobierno que encuentra retrocesos en competitividad para fortalecer el sistema nacional en este aspecto y se recupere el dinamismo económico

Fuente El Colombiano

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