Medicamentos: 10% de ellos son fraudulentos

Peligro. Esa es la palabra que mejor describe la situación que enfrenta una persona en caso de consumir un medicamento falsificado o de origen fraudulento.

Así lo alerta el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) dada la cifra de adulteración de fármacos.

Su afirmación se basa en las cinco toneladas de medicamentos, productos cosméticos, alimenticios y de higiene doméstica fraudulentos incautados en el primer trimestre de este año, que representarían el 10% de los medicamentos que circularían por las farmacias del país, según el cálculo de la entidad.

Una estadística que coincide con la que maneja La Organización Mundial de la Salud (OMS), que estima que en el mundo la comercialización de medicamentos fraudulentos o falsificados está entre el 10 % y el 15 %.

“Esta práctica no solo constituye una falsedad marcaria, sino que puede tipificarse como el delito de tentativa de homicidio, cuando las sustancias que contienen tales imitaciones son nocivas para la salud y causen daños fatales en los pacientes que, sin saberlo, las consumen”, dice Francisco Castellanos, director de la organización Defensa del Paciente, radicada en Bogotá.

Según la OMS, citando un estudio del Pharmaceutical Security Institute, “la mayor parte del comercio de medicamentos falsificados se desarrolla en Asia, pero la Interpol sostiene que en todo el mundo hay”, lo que representa que “un flujo de productos que llegan y salen hacia todas partes, y hay muchísimos centros de distribución”.

¿Qué es lo que pasa?

“Los medicamentos fraudulentos (pueden ser falsos o prevenientes de otros lugares sin la certificación de Invima) se presentan porque los beneficios económicos son altos. En Colombia, el mercado farmacéutico total maneja cerca de un valor de 4 billones de dólares”, asegura Javier Guzmán, director del Invima, quien destaca que se han detectado productos sin registro sanitario o sin autorización para ser ofertados que provienen de China, Ecuador, Venezuela, Estados Unidos, Alemania y Perú.

Según Sara Lastra, toxicóloga del Centro de Información y Estudio de Medicamentos y Tóxicos (Ciemto) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, “los controles y esfuerzos de las autoridades se deben mantener, pues es un mercado que gana terreno y al que acceden las personas en busca de bajos costos”.

Castellanos agrega que las autoridades deben perseguir este delito, pues lo que está en juego es la salud.

Por su parte, el director del Invima resalta que la incautación de estos medicamentos y “los logros hacen parte de la lucha contra la ilegalidad que está liderando el Invima a nivel nacional, con el fin de contrarrestar y mitigar los riesgos sanitarios”.

Ojo a las vacunas

Otra alerta que emitió el Invima tiene que ver con la posible llegada de vacunas contra la varicela (Varilrix) y la difteria (Prevenar), que se ofertan en Venezuela, pero que podrían ingresar al país como contrabando, lo que supone un riesgo para la salud, pues, según el Instituto, “buscan confundir a los usuarios al intentar copiar las características de productos que sí cumplen con los requisitos y que son fabricados por laboratorios acreditados”.

La experta Lastra asegura que estos productos de la misma manera que otras medicinas adulteradas, en ocasiones, son imperceptibles al ojo humano, por lo que recomienda revisar los registros sanitarios antes de consumirlos. “Puede que no haya intoxicación, pero el paciente no respondería a los medicamentos, porque, o no tienen los principios activos, o lo pueden tener en un porcentaje menor”, comenta Lastra.

Finalmente, la toxicóloga recomienda evitar automedicarse y adquirir los medicamentos en sitios autorizados, pues por lo menos hay una garantía de que se surten de proveedores habilitados.

Fuente El Colombiano

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