La vivienda inteligente que no requiere energía, hecha en Antioquia

Aunque parece futurista, las casas inteligentes son una realidad en el mundo y en Medellín ya se dan pasos en este sentido.

Investigadores de la Universidad Pontificia Bolivariana -UPB-, recogiendo las experiencias mundiales en el tema, acaban de crear una que genera su propia energía, aprovecha el agua y otros recursos naturales, además de regular su condición climática.

La vivienda -que es un modelo para que otros la desarrollen- tiene elementos innovadores, como una huerta con sistema de riego automático que no requiere la intervención humana para que las plantas crezcan.

Gabriel Jaime López, docente investigador de la Facultad de Ingeniería Eléctrica, explica que la casa se sustenta en tres pilares: la resiliencia, por su capacidad de adaptarse al cambio climático y a la movilidad eléctrica; la eficiencia, ya que genera su energía a través de un sistema de batería que se recarga con paneles solares y permite que no requiera electricidad para funcionar; y el aprovechamiento de los recursos, ya que con un sistema biodigestor genera gas metano que sirve para calentar los espacios. “Es una casa para zonas que no están conectadas a la energía eléctrica, porque puede funcionar sin ella”, explica el profesor Gabriel.

Proyecto interáreas

El proyecto nació en el laboratorio Hábitat Smart Living Lab, que desde la UPB le apuesta a la optimización y el aprovechamiento de la energía amigable con el ambiente.

Participan las escuelas de Ingeniería y de Arquitectura y Diseño, la Micro Red Inteligente y el Materfad-Centro de Materiales, organismos que aportan sus conocimientos y avances en ingeniería para la sostenibilidad.

Luis Duarte, ingeniero participante del proyecto, señala como positivo que la edificación quedará como laboratorio para la investigación interdisciplinaria: “Acá podremos probar las nuevas tecnologías de la industria para idear soluciones reales”, sostiene.

La casa tiene puntos de recarga para bicicletas y vehículo eléctricos. La carga de la batería dura hasta tres días y cuenta con sistema de almacenamiento de aguas lluvias que lleva el líquido por tuberías directamente al interior.

Quedó instalada en el campus universitario y funcionará como laboratorio para que los estudiantes y docentes busquen soluciones para el hábitat del futuro, que apunten a la ecoeficiencia.

La vivienda mide 80 metros cuadrados y evita la emisión de 600 kilos de CO2 al año. Aunque construir esta unidad costó $1,8 millones el m2, está proyectada para proyectos de Vivienda de Interés Prioritario, a $900 mil el m2.

Fuente El Colombiano

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