El Papa Francisco almuerza con 1.500 pobres en el Vaticano

Otras 2.500 personas con dificultades económicas han sido invitadas a comer en diferentes seminarios y colegios católicos de Roma

El Papa Francisco ha celebrado este domingo la primera Jornada Mundial de los Pobres. Bajo el lema ‘No amemos de palabra sino con obras’, el Pontífice argentino ha querido movilizar a los católicos para que colaboren activamente contra la pobreza. Y para dar ejemplo, ha almorzado junto a 1.500 personas necesitadas en el Aula Pablo VI, en el Vaticano, a escasos metros de su residencia en la Casa de Santa Marta. Otras 2.500 personas con dificultades económicas han sido invitadas a comer en diferentes seminarios y colegios católicos de Roma.

Los invitados especiales del Pontífice han disfrutado de un menú preparado por el restaurante ‘Al Pioppeto’, que normalmente se encarga de preparar las comidas oficiales en el Vaticano, compuesto por platos típicos de la gastronomía italiana como pasta, ternera con verduras, polenta y tiramisú. El almuerzo ha estado animado por la banda de la Gendarmería Vaticana y el coro Le Dolci Not. Cerca de 150 voluntarios provenientes de distintas parroquias, así como 40 diáconos de la Diócesis de Roma, se han encargado de servir a los comensales.

Por la mañana, alrededor de 8.000 personas sin recursos -la mitad provenientes de varios países europeos– acudieron a la misa celebrada por el Pontífice en la Basílica de San Pedro. Durante la homilía el Papa aseguró que los pobres “son nuestro pasaporte al Paraíso” y que no basta con “no hacer nada malo” para ser buenos cristianos porque la “indiferencia” no nos hace menos culpables. “La omisión es también el mayor pecado contra los pobres”, advirtió Francisco. “Es mirar a otro lado cuando el hermano pasa necesidad, es cambiar de canal cuando una cuestión seria nos molesta, es también indignarse ante el mal, pero no hacer nada”.

Tras el Ángelus, el Pontífice fue recibido por los invitados en el auditorio. Los comensales fueron distribuidos en mesas redondas mientras que el Papa presidió el almuerzo desde una gran mesa rectangular en el centro, rodeado por algunos de los invitados. Antes de comenzar, bendijo a los presentes y a quienes también participaron en esta jornada especial en otros puntos de Roma. “Que Dios nos de salud y fuerza”, dijo en italiano.

La convocatoria ha resultado un éxito e incluso una decena de restaurantes del centro histórico de Roma, meta de los turistas que visitan la capital italiana, han adherido a la iniciativa. No fue difícil convencerlos, según explicó el rector de la Basílica de San Eustaquio, don Pietro Sigurani, a una televisión católica. “Podrán pedir lo que quieran de la carta y sentarse donde les apetezca sin ningún problema”, contó el propietario de uno de los restaurantes que participan en la iniciativa. “Es una pequeña ayuda a estas personas que no lo están pasando bien. Será un placer recibirles en una ocasión tan especial”, añadió.

Esta jornada especial, organizada por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, Cáritas, la Comunidad de Sant’Egido y otras organizaciones católicas, nace de la voluntad del Papa de continuar tendiendo una mano a los más necesitados, tras el fin del Jubileo de la Misericordia el año pasado.

En octubre, el Pontífice denunció la “indiferencia” de la sociedad ante las miles de personas que mueren de hambre y desnutrición cada año, en un discurso pronunciado en la sede central de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Roma. Según el último informe de la FAO, el hambre volvió a aumentar en el mundo el año pasado tras casi una década de progresiva disminución. En la actualidad el hambre y la desnutrición afecta a 815 millones de personas, el 11% de la población mundial.

Fuente El Mundo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *