Así funcionó el negocio de libranzas de ELITE, uno de los descalabros más grandes del país

Cabe la pena resaltar que los principales directivos de Elite crearon la compañía, se abastecieron de dinero, después crearon empresas con la presunta finalidad de ocultar patrimonio, traspasaron sus vehículos a terceros para justificar que hoy no tienen ningún bien y desaparecieron, tan solo con una firma, más de 63 mil millones de pesos.

¿Pero cómo funcionaba el negocio, cómo se hacía una libranza, cómo las adulteraron y cómo las vendieron?

Marino Salgado, Alejandro Navas y Francisco Odriozola, contrataron a 1.200 consultores, a los que convencieron e indujeron al engaño para buscar clientes y venderles pagarés de  libranzas.

¿Qué les dijeron?

Que era una inversión ciento por ciento segura, que sus dineros estaban mucho más respaldados que en una entidad bancaria y que su inversión iba a tener una rentabilidad del 62% a cinco años pagando mensualmente una ganancia del 1.74%, además, argumentaban que en caso de que pasara algo malo, la libranza seria reemplazada por una nueva inmediatamente, evitando que el cliente perdiera dinero.

Adicionalmente se le informaba al cliente que no era necesario que tuviera el título en sus manos ya que este pasaría a una empresa de custodia  de documentos llamada THOMAS-MTI para evitar algún tipo de riesgo.

Cerrado el negocio ¿Cómo operaba ELITE?

Hacían un inventario del día de cuánto los consultores habían vendido y teniendo en cuenta el resultado, pedían los pagarés libranzas a las cooperativas para cubrir la venta. Sin embargo, la W Radio pudo conocer que la mayoría de estos títulos valor estaban falsificados, adulterados, enmendados o no correspondían al  valor del crédito prometido al cliente.

Tres días después de cerrado el negocio, ELITE le mandaba un correo al cliente diciendo “consigne aquí” y el cliente consignaba.

Después de tener la plata en su poder, ELITE hacía el pedido de pagarés libranzas. Uno de los ejemplos de falsificación, es un pedido conocido por la W Radio en donde llegaron aproximadamente 3000 libranzas de las cuales 150 tenían la huella de una misma persona.

Indagando con fuentes cercanas a ELITE conocimos que esta irregularidad fue notificada a Marino Salgado, siendo el vicepresidente de riesgos, quien dio la orden por medio de un correo electrónico de ignorar estas advertencias, no molestar a las cooperativas  y terminar el proceso de asignación de la libranza.

Por otro lado en este negocio se veía un segundo tipo de cliente, el funcionario público, quien solicitaba el crédito a las cooperativas para que se lo descontaran directamente de su sueldo. Recolectado el dinero, diariamente las cooperativas le giraban a ELITE estos recursos. Un día cualquiera ELITE toma la decisión de cruzar cuentas con las cooperativas.

¿Qué significa esto? 

Que la compañía de libranzas le debe pagar a las cooperativas el inventario de títulos que compra ¿y cómo se lo pagaba? Les pedían a las  cooperativas que descontaran  de lo que giran a diario del valor vendido.

Aceptado este acuerdo, el flujo de caja de las cooperativas disminuía, y personas cercanas a la investigación, aseguran que aquí es donde encuentran la forma de modificar pagares libranzas para cubrir el mayor volumen de ventas de ELITE.

Hoy los implicados en este desfalco aseguran que fueron engañados por las cooperativas y que ellas son las que tienen todo el dinero, si eso es así, ¿Por qué pedir ese cruce de cuentas? ¿Por qué pasar por alto las advertencias de pagarés falsificados?

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