El escudo antimisiles de EEUU amenaza con provocar una guerra comercial entre Seul y Pekín

El quinto conglomerado financiero de Corea del Sur, Lotte, ha informado este miércoles que China ha bloqueado un ingente parque de atracciones que pensaba construir en Shenyang, la capital de la provincia norteña de Liaoning, en el último signo de lo que Seúl interpreta como una represalia de Pekín por la decisión de desplegar en su territorio el escudo antimisiles norteamericano, conocido por las siglas THAAD.

Lotte es precisamente la firma propietaria de los terrenos donde está previsto ubicar este sistema armamentístico que Seúl considera vital para la defensa de su país ante la expansión del programa de misiles de Corea del Norte. Seúl y Washington acordaron la ubicación del THAAD en julio de 2016 y la nación surcoreana eligió finalmente un espacio perteneciente a Lotte ubicado a unos 200 kilómetros de la capital del país.

Durante la reciente visita a Corea del Sur del secretario de Estado de la nueva administración de EEUU, James Mattis, las autoridades locales se comprometieron a tener listo el escudo antimisiles este año. El ambicioso proyecto inmobiliario de Lotte en China tenía previsto un coste de 2.600 millones de dólares y debía incluir desde un centro comercial, a viviendas o un cine. Este no es el primer sobresalto que sufre el emporio surcoreano que desde diciembre ha visto cómo sus negocios en China, donde tiene cerca de 120 tiendas de ropa, han tenido que enfrentar todo tipo de inspecciones o investigaciones fiscales.

Para el ministro de Finanzas de Corea del Sur, Yoo Il-ho, pese a que Pekín “lo niega oficialmente” la serie de medidas restrictivas impuestas a los negocios e intereses surcoreanos en los últimos meses en China son una “respuesta indirecta” a la decisión adoptada en torno al THAAD. Un alto cargo surcoreano citado por la agencia Yonhap ha indicado este martes que su país está preparando una posible demanda contra la nación asiática ante la Organización Mundial del Comercio. El país comunista es el principal socio comercial de Corea del Sur y compra cerca de una cuarta parte de todas las exportaciones surcoreanas, que al mismo tiempo constituye el eje central de la economía de esa nación, ya que representan casi el 50 por ciento de su PIB.

Un comentario publicado en la agencia oficial china Xinhua en agosto del 2016, poco después de que Seúl y Washington anunciaran su acuerdo sobre el THAAD, dejaba claro que para Pekín la presencia de ese sistema armamentístico cuyos radares tienen el suficiente alcance para controlar parte del territorio chino constituye una “grave amenaza a la seguridad nacional” muy superior a cualquier acción inesperada por parte de Corea del Norte.

La decisión de desplegar el sistema antimisiles traerá la catástrofe a la Península y destrozará la confianza política mutua y los lazos económicos entre Seúl y sus vecinos”, advertía el medio de comunicación controlado por el PCC. Según la prensa de Seúl, las restricciones chinas comenzaron en esas mismas fechas y en un principio se centraron en la suspensión de actuaciones de artistas y cantantes surcoreanos en China y la cancelación de la emisión de telenovelas y películas provenientes del mismo país.

El mercado chino es un referente crucial para la industria del K-Pop surcoreano y sólo en 2015 se gastó 275 millones de dólares en publicaciones y emisiones producidas en Corea del Sur. En los últimos meses, las restricciones chinas a las importaciones de Corea del Sur se han extendido a los cosméticos -este sector registró el año pasado un descenso del 40 por ciento en sus ventas a dicho país-, la alimentación, algunos productos electrónicos y recientemente al turismo.

Hace días, un alto cargo del Ministerio de Transporte de Corea del Sur, Kim Jung-Hee, informó que Pekín había rechazado hasta ocho vuelos chárter procedentes de su país y que varias compañías chinas habían congelado la petición de permisos para organizar el mismo tipo de trayectos hacia la Península. El pasado día 7 el diario oficial ‘Global Times’ -que suele expresar el pensamiento del sector más conservador del Partido Comunista Chino (PCC)- amenazó a Seúl con “consecuencias inasequibles” ante su insistencia en poner en funcionamiento el escudo antimisiles.

“Las tiendas de Seúl pueden ser populares entre los turistas chinos pero esos turistas no han olvidado su identidad”, indicaba el matutino en referencia a la importancia de los visitantes chinos para Corea del Sur, ya que constituyen el contingente más relevante de su sector turístico. El Banco Central de Corea del Sur opinó en un informe difundido este último domingo que las diferencias entre Seúl y Pekín pueden “arruinar la credibilidad de la economía surcoreana“.

La reacción de Corea del Sur en lo que cada vez se aproxima más a un conflicto comercial bilateral podría haber comenzado ya: el pasado día 1 la agencia Yonhap informó que Seúl no está concediendo ni renovando los visados de los profesores de los 22 Institutos Confucio -el émulo chino del Instituto Cervantes español- desde finales de 2016.

Fuente El Mundo

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